Bienvenidos
Fluye para ser feliz.
Fluye para sanar.
Fluye para atraer el dinero que necesitas.
Fluye para resolver cualquier problema.
¿Qué necesitas?
Esta es la solución:
Fluye.
Así empezaba el blog: http://fluye.blogspot.es/
Este blog deriva de http://fluye.blogspot.es/. Allí hablo sobre fluir en general en la vida.
Aquí hablo sobre cómo fluir con tu hijo para gozar de felicidad y salud, y para resolver cualquier problema que te encuentres durante la crianza.
Puede sorprender que plantee una única solución para cualquier problema, pero cuando aprendes a fluir, te das cuenta de que es la llave que abre todas las cerraduras.
Soy madre de un niño de ocho meses, e intento fluir siempre con él. De hecho, yo intento fluir siempre, y la maternidad es un área concreta de mi vida, en la que fluyo para ser feliz.
Cada día me encuentro con casos de niños con problemas afectivos, de salud, de desarrollo físico, de aprendizaje intelectual…Me gustaría ayudar a sus padres a fluir con ellos para solucionar cualquier problema.
La realidad es que solemos rechazar consejos de otros padres que conocemos, porque nos sentimos juzgados y eso no nos gusta. El blog me ofrece una forma de llegar a padres preocupados que sientan que esta puede ser una forma de solucionar los problemas de sus hijos.
Dado que fluyo, escribo palabras desde el corazón. Deseo ayudar, deseo escribir, deseo compartir mi conocimiento derivado de mi propia búsqueda por una forma sencilla de ser feliz y gozar de salud.
¿Tu hijo lleva meses tosiendo?
¿Tu hijo llora mucho?
¿Tu hijo tiene celos de su hermano?
¿No te apetece pasar tiempo con tu hijo?
¿Tu hijo odia estudiar?
¿Tu hijo tiene problemas con compañeros de la clase?
¿Tu hijo te rechaza?
Fluye y déjate guiar por tu Alma o Ser Superior.
Como explico en el blog madre, las soluciones posibles son infinitas, pero la solución para cada caso concreto es sorprendentemente específica.
No existe un manual de soluciones, pero sí el Camino hacia tu propio manual de soluciones.
Tienes la capacidad de vivir en armonía y sin problemas siempre. Sí, siempre. Cuanto más conectes con esa Inteligencia Superior, más fácil será todo.
¿Qué significa fluir con tu hijo?
Fluir significa escuchar a tu Alma, y dejarte llevar por sus indicaciones. Tu Alma está conectada con la Fuente Divina que todo lo sabe porque tiene una visión global de la vida. Tu Alma es el hilo del que cuelgas.
Si fluyes, sientes que todo está bien, y además las cosas suelen salirte bien. Si no salen como esperabas, es porque no estabas deseando desde el Alma, o quizás tu deseo requiere tiempo u otras transformaciones en tu vida antes de cumplirse.
Cuando deseas desde el Alma, fluyendo con ella, el Universo te provee de los medios necesarios para hacer realidad tus deseos: dinero, ayuda de otras personas, inspiración creativa, habilidad mental, fuerza física…
Fluir es maravilloso. Si pudiera darte ahora mismo un segundo de sensación de fluir, y te dijera que puedes fluir si quieres, no querrías dejar de fluir nunca. Seguro que has fluido más de una vez, y eso te produjo sensación de felicidad.
Ser feliz es el objetivo profundo de todas las personas en el mundo. Sin embargo, el ser humano está aprendiendo a ser feliz, y va probando distintas formas de serlo.
Aprender a fluir con tu Alma te ayuda a avanzar en la búsqueda de la felicidad.
Fluir con tu hijo significa actuar en consonancia con los mensajes de tu Alma cuando estás con él, o cuando piensas en algo relacionado con él.
Fluir aporta felicidad personal y también felicidad a quienes te rodean, porque a medida que fluyes más y mejor, tu relación con quienes te rodean es más armoniosa, más inteligente, más auténtica.
La influencia de los padres en sus hijos es fundamental. Tu hijo ha ido absorbiendo tu actitud y la de quienes le rodean a lo largo de su vida.
Tú puedes aprender a fluir y a ser feliz y que tu hijo no lo sea, pero cuanto antes empieces a mostrarle el camino hacia la felicidad, mejor lo integrará y más fácil será que se convierta en una herramienta básica para afrontar los asuntos de la vida cotidiana.
Fluir con tu hijo no significa que tengas que hacerle creer que es mejor lo que tú haces. Cuando tú aprendas a fluir, te darás cuenta de que lo mejor para ser feliz es acceder a tu propio manual de soluciones. Un manual al que accedes conectando con los mensajes de tu Alma. Las soluciones posibles ante un problema son infinitas, pero la solución para cada caso y cada persona es única.
Tú no tienes la solución para los problemas de tu hijo. Tú no sabes qué es lo que le conviene. Sólo él lo sabe. Ni su profesor ni sus amigos ni su psicólogo lo saben. Sólo él lo sabe.
Él pasará la vida buscando respuestas en los demás. Empezará buscando en ti, como padre o madre, y luego irá buscando en otras personas.
Cuando llegue la adolescencia el proceso de búsqueda acelerará hasta tal punto que se enfade cuando no se encuentre a sí mismo en ti o en otra persona.
Si quieres ayudarle, fluye tú primero. Aprende a ser feliz tanto como puedas. Y luego o a la vez que tú estás aprendiendo, enséñale a confiar en sí mismo, a conectar con su Alma. No te preocupes, su Alma está conectada con la Fuente Divina, con el Todo. Ella le indicará en qué creer, qué hacer y a quién recurrir.
Enseñar a fluir a tu hijo no es lo mismo que fluir con él
Tú quieres lo mejor para tu hijo, y quieres que sea feliz. Si descubres lo maravilloso que es fluir en la vida, querrás que él lo haga también.
No caigas en la tentación de la expectativa de que él aprenda lo mismo que tú, de que él tenga los mismos valores que tú. Puedes enseñárselos, claro, pero sin dar por hecho que los integrará completamente.
Su camino es único. Ayúdale a encontrar su camino confiando en él y queriéndolo tal cual sea.
Fluir con él y enseñarle a fluir son cosas distintas, aunque con un punto de conexión. Fluir con él significa que tú fluyes, y cuando estás con él sigues fluyendo. Si esto es así, el tiempo que pases con él o que pienses en él será maravilloso. Fluir significa amar, confiar, aceptar, y dejarse llevar por lo que tu Alma te indique.
Cuando fluyes con tu hijo, os sentís ambos de maravilla juntos. Te equivocarás, desde luego, porque intentas fluir pero todavía no sabes hacerlo totalmente. Fluir derrumba tus creencias, tus hábitos. Pero recuerda que te permite conectar con una sabiduría superior.
Si fluyes con tu hijo, evitarás y curarás muchas enfermedades que surgen de bloquear la energía, de bloquear la intención del Alma de tu hijo y de la tuya. Ante un resfriado, por ejemplo, sabrás que quizás necesita dormir en tus brazos más horas de lo habitual. Ante un problema de asma, sabrás qué solución es mejor: quizás debas evitar ir a ciertos lugares, quizás necesite más libertad… De nuevo digo: las soluciones posibles son infinitas y únicas para cada caso y cada persona en cada momento.
Vivir fluyendo con tu hijo es maravilloso y fascinante, porque cada momento es distinto. La respuesta es siempre única. Y lo mejor es que la solución siempre está en tus manos. A veces la respuesta de tu Alma llega a través de otras personas. Pero la solución sigue estando en tus manos, porque tú eres quien quiere conectar con esa sabiduría superior, y tú eres quien se mantiene alerta a las posibles respuestas.
Cuando fluyes con tu hijo no hay estrés, no hay llantos, no hay celos, no hay enfermedades, no hay preocupaciones, no hay miedo. Difícilmente llegarás a fluir completamente, así que tendrás que asumir ciertos problemas a pesar de tu deseo de fluir. Además, que tú fluyas no implica que él fluya. Él aprenderá a hacerlo, si quiere. Por ejemplo, sus enfermedades pueden ser producto de su falta de fluidez o bien de que tú no le permites fluir.
No te rindas, porque los resultados de tu voluntad por fluir y fluir con tu hijo son un regalo del cielo.
Te invito a leer sobre fluir en general y en otros aspectos de la vida en el blog madre: http://fluye.blogspot.es/
Algunos síntomas de que un niño no fluye
El llanto.
Las mentiras.
La enfermedad.
Los celos.
La agresividad.
Las dificultades cognitivas.
Los problemas de motricidad.
La mirada apagada, desconfiada, intranquila, temerosa.
Los accidentes.
Creemos que llorar es la forma que los niños tienen de expresar una necesidad o de expresar dolor. Esto es cierto, pero hay que hacer una puntualización: el llanto sólo se produce cuando la vibración energética que siente el niño es intensa.
La diferencia ante la queja y el llanto es justamente la intensidad. Si un niño se cae, necesita liberar el dolor a través del llanto. El dolor lo produce la intensa vibración generada por el golpe. Si necesita algo, primero se quejará, y luego llorará si no alcanzas a satisfacer su necesidad.
Un niño que sabe pedir lo que quiere, fluye.
Un niño que llora cuando no lo atiendes, siente que empieza a bloquearse su energía y lo expresa.
Un niño que ha dejado de pedir o de llorar cuando quiere algo ya está bloqueado.
La energía bloqueada se convertirá en mentiras, manipulaciones, celos, agresividad, enfermedades y todo lo que he mencionado arriba.
Quizás te cueste entender el concepto de “energía que fluye” o “energía bloqueada”. Para ayudarte a comprenderlo, te daré un ejemplo de adultos: ¿cómo te sientes cuando no dices algo que querías decir, cuando trabajas más de lo que quieres trabajar, cuando no puedes hacer lo que querías hacer, cuando actúas con miedo a que te juzguen...?
La frustración, la rabia y el miedo son formas de energía bloqueada.
Probablemente nunca te hayas dado cuenta de que no sabes pedir lo que quieres porque en tu infancia no pudiste expresarte con libertad o lo hiciste pero no te atendieron.
Recuerdo cuando paseaba con el niño en brazos y me decían: “¿Qué pasa, que el niño llora si lo dejas en el carro?” Y yo respondía: “Pues suerte que sabe quejarse y llorar; si no, cómo iba a saber yo que necesita algo?”
Es normal que si a nosotros no nos atendieron, nosotros no sepamos atender. Si nuestras quejas las consideraban caprichos, nosotros consideramos caprichosos a nuestros hijos. Si nos educaron con miedo a que no supiéramos enfrentarnos a las dificultades de la vida, nosotros haremos lo mismo con nuestros hijos.
En el caso de los adultos, no saber pedir lo que quieres sinceramente se convierte en frustración, falta de autoestima, conflicto con otras personas, envidia, rabia… En el caso de los niños ocurre lo mismo, a su nivel.
Los padres queremos lo mejor para nuestros hijos, y para ello es imprescindible fluir nosotros primero, darnos cuenta de cómo nuestra energía está bloqueada.
A medida que te des cuenta de tus propios bloqueos, te darás cuenta de cómo bloqueas a tu hijo y cómo puedes dejarlo fluir.
Algunos síntomas de que un niño fluye
La sonrisa.
La sinceridad.
La salud.
Las muestras de afecto.
El desarrollo cognitivo y motriz sin problemas.
La mirada luminosa, confiada, serena.
El equilibrio físico.
La confianza en sí mismo.
La seguridad en su cuerpo.
Si dejamos que la energía vital fluya sin obstáculos a través del niño, él podrá acceder a su propio manual de instrucciones, a su propia guía. Él sabrá hacia donde dirigirse para experimentar lo que a él le apetezca.
Cuando el niño fluye, vive conectado con su Alma. Esa es una característica innata, que no desaparece hasta que no bloqueamos el flujo de esa conexión. Al estar conectado con su Alma, sabe adónde quiere ir. Nosotros podemos ir abriéndole puertas, dándole medios para que llegue a su próximo destino.
Nosotros debemos ocuparnos de andar nuestro Camino, y como padres podemos ayudar a nuestro hijo a andar el suyo.
En http://fluyecontuhijo.blogspot.es/1302099000/la-sabiduria-de-los-ninos-y-la-sabiduria-de-los-adultos/ hablo sobre el papel de los adultos en el desarrollo de los niños, y el papel de los niños en el desarrollo de los adultos.
Cuando la energía del niño fluye, lo ves en su mirada luminosa, en su sonrisa, en su piel brillante, en su seguridad, en su actitud curiosa y cariñosa con los demás niños y adultos.
El niño que fluye, igual que el adulto que fluye, no tiene miedo al rechazo o a la violencia, y por eso dice lo que piensa y pide lo que necesita.
La energía que fluye se convierte en pensamientos que fluyen, y éstos, a su vez, en un cuerpo sano y fuerte, y en una actitud segura y serena.
El niño que fluye sabe lo que quiere, y poco a poco va aprendiendo cuáles son sus habilidades innatas, que desarrollará a lo largo de su vida y le convertirán en un adulto creativo, capacitado, y feliz.
Te invito a leer sobre fluir en general y en otros aspectos de la vida en el blog madre: http://fluye.blogspot.es/
La sabiduría de los niños
¿Qué tienen los niños que nos gusta tanto y nos llena de tanta alegría? ¿Qué es esa luz que tienen en la mirada y en su forma de andar y de hacer las cosas? Es el Amor que fluye a través de ellos e ilumina a quienes les rodean.
¿Por qué vamos perdiendo esa luz con los años? ¿Por qué no queremos ser como los niños? Porque impedimos que el Amor fluya a través de nosotros, porque heredamos miedos antiguos sobre la vida y creemos que es mejor dejar de actuar con Amor si queremos sobrevivir.
Pensamos: no debo pedir lo que quiero, no debo decir lo que pienso, no debo hacer lo que quiera. Así entonces, no pedimos un abrazo cuando lo necesitamos, no decimos a unos invitados que queremos irnos a descansar, no cantamos en público cuando nos apetecería hacerlo…
Las consecuencias son múltiples y horrorosas: en vez de pedir un abrazo, echamos en cara algo del pasado. Cuando los invitados se van a altas horas de la madrugada, empezamos a criticar su falta de consideración; quizás no queramos volver a invitarlos. Las ganas frustradas de cantar precedían a una idea creativa que no ha podido nacer.
A nivel físico, el abrazo frustrado afecta al corazón, la necesidad de descansar no es expresada afecta a todo el cuerpo, y las ganas de cantar bloqueadas se convierten en garganta inflamada, por ejemplo. Podría mencionar consecuencias más profundas aún, pero no es el tema de este artículo.
Los niños, cuanto más bebés mejor, dejan que el Amor fluya a través de ellos. Piden lo que necesitan, hacen lo que quieren, sin desear el mal de nadie. Son Amor puro.
Tenemos miedo de crear egoístas cuando consentimos a un niño. Pero justamente la frustración de un deseo genera más deseo con rabia añadida. Y la generosidad se convierte en generosidad.
Los niños tienen lecciones valiosísimas de Amor puro que aportarnos. Si aprendiéramos de ellos, seríamos más felices y contribuiríamos a crear un mundo más amoroso, ¡y mucho más alegre!
¿Qué aportamos los adultos a los niños?
La Naturaleza es sabia.
Es cierto que los niños canalizan más Amor que los adultos. Pero también es cierto que con el tiempo, ante un mundo con límites, van dejando de creer en el Amor y empiezan a sentir que viven en un mundo hostil en el que hay que competir. Eso no es culpa de los adultos, eso es parte de la Naturaleza.
El papel de los adultos es superar nuestra creencia en esos límites, y volver a creer en el Amor infinito.
Procedemos de un Todo, nos convertimos en entes físicos y diferenciados al venir a este mundo, crecemos sintiéndonos diferentes de los demás y de las demás cosas, desarrollamos nuestras capacidades individuales, y deberíamos seguir evolucionando al próximo nivel, que consiste en darnos cuenta de que nuestro poder creador es infinito si lo utilizamos en armonía con el resto de seres del mundo.
Los bebés, en su mirada llena de Amor, nos recuerdan de dónde provenimos, y adónde queremos volver.
Si no fuéramos conscientes, ni nos daríamos cuenta de que no estamos donde queremos estar, de que deseamos ser felices siempre y en cualquier lugar.
No paramos de criticar el comportamiento de unos y de otros. Siempre criticamos comportamientos egoístas. Nos cuesta reconocer que nosotros también somos egoístas y criticados por otras personas.
La buena noticia es que si vemos el egoísmo, aunque sólo lo veamos en el otro, es porque estamos evolucionando, porque somos conscientes cada vez más de que deseamos vivir en un mundo lleno de Amor y armonía.
He aquí el papel de los adultos: fluir con nuestra Alma, que nos conecta con el Todo y nos ayuda a tener fe en la vida y en los demás. Aprendiendo a fluir mejorará nuestra realidad y la llenaremos de Amor y prosperidad, a la vez que llenaremos de Amor a quienes nos rodean.
Cuando pasemos de copiar lo malo que nos hacen los demás y pasemos a observar y copiar lo bueno que nos dan, nosotros nos convertiremos en ejemplo de Amor para otros y empezaremos a cambiar el rumbo del Camino de la humanidad, de vuelta hacia el Todo, hacia la vida conscientemente llena de Amor.
Esto no sucede de hoy para mañana, claro. Pero cualquier paso hacia la felicidad es de agradecer.
Cuando veamos lo bien que nos va cuando vivimos creyendo en el Amor, daremos ese ejemplo a nuestros hijos. Y ellos tomarán ese ejemplo, quizás no al principio, pero sí más adelante en sus vidas, cuando se hayan hartado de competir con los demás.
Verán que a nosotros nos hizo felices vivir llenos de Amor, que nosotros confiamos en la vida y en los demás y así no nos faltaron nunca medios para conseguir lo que queríamos.
Cuando nuestros hijos sean padres, tendrán la lección más integrada, y además serán más los padres que creerán en el Amor, y menos los niños que tendrán miedo de no tener suficiente y compitan con otros niños.
En fin, lo que los adultos podemos aportar a los niños es la creencia consciente en el Amor, en la vida; la creencia consciente de que si vivimos confiando en nosotros y en todos los seres del mundo no nos faltará de nada.
Te invito a leer sobre fluir en general y en otros aspectos de la vida en el blog madre: http://fluye.blogspot.es/